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Historia del regadío

Historia del regadío

El desarrollo del regadío en España ha estado condicionado por el medio físico. Este inicio es muy difícil de precisar y diferente para las distintas Cuencas Hidrográficas.

Hay dos corrientes dentro de los historiadores, los que niegan la influencia de la cultura islámica, y los que se apoyan en trabajos de prestigiosos arabistas para establecer el comienzo de los regadíos en la cultura islámica.

Hay antecedentes históricos como para afirmar que la distribución del agua en común, y mediante acequias de riego, data de épocas muy anteriores a los musulmanes, demostrarse su fundación cristiana.

Por ello historiadores más recientes, proponen ambas afirmaciones: la romano-cristiana y la islámico-cristiana.

Los regadíos en Alhama de Murcia se remontan a la época musulmana, ya en el siglo XIII hay constancia escrita de ellos.

Según el trabajo de los Arqueólogos José Baños Serrano, David Munuera Navarro y Juan Antonio Ramírez Águila Ramírez:

“La existencia de manantiales de agua caliente en Alhama de Murcia ha sido, sin duda uno de los factores que mayor importancia han tenido a la hora de justificar el prolongado asentamiento humano del lugar, desde la antigüedad hasta nuestros días. Su utilización, con fines termo-medicinales, parece remontarse a época romana, pero por lo que puede deducirse de las fuentes documentales árabes y del propio topónimo de la villa, es en época islámica cuando estos manantiales van a ser utilizados no ya sólo con los citados fines sino también, con posterioridad, pasarán a tener un aprovechamiento agrícola. Diferentes obras realizadas en época actual, han puesto al descubierto una serie de conducciones subterráneas por las que las aguas eran conducidas desde las zonas de captación (Baños) hasta unos depósitos de almacenaje (Balsas), siendo después, desde éstos últimos, distribuidas para el riego de los campos”.

Ya a principio del siglo XVIII (a partir de 1.700) se tiene constancia de la huerta existente en Alhama, que estaba regada por principalmente por el río Espuña, Agua de Fuente Alta, y la Noguera, todos procedentes desde Sierra Espuña. El río Espuña, sin caudal en la actualidad, y las otras aguas con unos caudales muy bajos.

Mención especial hay que hacer sobre la amplia zona de regadío en el margen del río Guadaletín (afluente del Río Segura), dicho río ha presentado en los últimos 130 años un caudal muy irregular, desde ir seco, la mayor parte del tiempo, hasta producir grades riadas (las más famosas, la de Santa Teresa en 1879, y la de San Jacinto en 1.900). Hoy en día no tiene caudal, desde que se construyo la nueva presa de Puentes en Lorca.

Dentro del siglo XIX (a partir de 1.800) se tiene constancia de varios Pozos subterráneos como los de “Ballesta” y “Los Almadenes”, además de diferentes manantiales y malecones, como el Manantial de las Minas del Camino Hondo, Malecón del Prado, Malecón del Mosquito, Malecón del Ojo Parrilla, Malecón del Ojo Judío, Nacimiento de las Flotas, Nacimiento los Parricas, Nacimiento de la Lealtad, Manantial del Azaraque. En esta época al no existir grandes conducciones cada uno de estos manantiales y pozos daba riego a una zona cercana a su ubicación. Para mediados del siglo XX, (sobre 1.950) no quedaban en funcionamiento ninguno de ellos, ha excepción del Mananantial del Azaraque, pero su caudal era muy pequeño, y se extinguió sobre finales de años ochenta.

Otros pozos de aguas subterráneas que surgieron a principio del siglo XX, son el del “Doctor Mag” y “Los Tardíos”, estos siguen en funcionamiento pero un caudal mucho más reducido que en sus inicios.

En el año 1.964 llegó a Alhama de Murcia el agua de la “La Loma Ancha” conocida como agua de Caravaca, por venir desde Archivel, que pertenece a dicho término municipal. Dicha llegada produjo un impulso en los regadíos, porque pudo complementar a las aguas que existían.

En los años setenta se abrieron diversos pozos de aguas subterráneas, de los cuales en al actualidad siguen funcionando el Pozo de Campix, el Pozo del Chengo. Pero todavía seguía siendo insuficiente para los terrenos de regadíos existentes.

El desarrollo definitivo de los regadíos en Alhama se produjo a partir de los años ochenta con la llegada de las aguas del Trasvase Tajo-Segura. El planteamiento inicial era redotar los regadíos existentes y la ampliación de nuevos regadíos, dotando a los regadíos de 5.200 m3/Ha y año. Pero al final solo se recibió la mitad de la dotación necesaria para un cultivo de regadío (este problema lo abordamos dentro de otro punto de la Web, Problemática de la Infradotación).

Los aprovechamientos de agua para regadío, han sido una fuente de riqueza para Alhama de Murcia, con una agricultura puntera.